CIVITAS, Vol. 2, Núm. 1: Diciembre 2013 - Mayo 2014.

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INDUSTRIALIZACIÓN, URBANIZACIÓN Y CAMBIO DEMOGRÁFICO EN VENEZUELA

(INDUSTRIALIZATION, URBANIZATION AND DEMOGRAPHIC CHANGE IN VENEZUELA)

Recibido: 25/06/2014    Aceptado: 17/07/2014

Martínez, Ángel
Universidad Metropolitana. Caracas, Venezuela
aemartinez@unimet.edu.ve

RESUMEN

En el marco del análisis del crecimiento de la población, la teoría de la transición demográfica es predominante. Éste es un proceso en el cual las características demográficas del país se transforman a medida que hay desarrollo económico. En el fondo, la transición demográfica no es más que cambios en los patrones o una transición en la mortalidad y la fecundidad. En la transición, se evidencia cambios en la estructura de las edades y lo que se ha denominado “bono demográfico” puede contribuir al desarrollo de las economías. A través del siguiente trabajo de investigación, se pretende establecer el cumplimiento y comportamiento de la transición demográfica en Venezuela, utilizando herramientas gráficas. Se concluye que en el caso de Venezuela, el crecimiento natural de la población se aceleró durante las primeras fases de la industrialización para luego desacelerarse, la migración aumentó con el desarrollo industrial para luego reducirse. Si bien se encuentra evidencia favorable en el cumplimiento de la transición demográfica, en el caso de la tasa de natalidad tuvo un comportamiento no acorde a la teoría en las etapas iniciales, producto de una tardía industrialización y predominio de estructura rural. Igualmente, se evidencia que aún persiste la tercera fase de la transición derivada de la elevada tasa de natalidad.

Palabras clave: transición demográfica, industrialización, población.

ABSTRACT

In the outline of population growth, the demographic transition theory is predominant. It is a process where the demographic characteristics of a country are transformed through economic development. In its essence, a demographic transition is not more than changes in mortality and fertility rates. There is ample evidence that suggests that changes in the age structure and what has been called a "demographic bonus" may contribute to the development of countries’ economies. This paper establishes the relationship between the performance and the demographic transition behavior in Venezuela, utilizing graphical tools. The document finds that in the case of Venezuela, the natural population growth accelerated during the early stages of industrialization then decelerates, and migration increased with the industrial development to be reduced later on. Additionally, this paper finds that the third transition phase of high birth rate still persists.

Key words: demographic transition, industrialization, population.

INTRODUCCIÓN

En la economía del desarrollo la población se considera como factor que ayuda a la acumulación de las economías y, por lo tanto, en el crecimiento económico en largo plazo.

La disponibilidad de mano de obra productiva contribuye a elevar los niveles de la producción, cuya remuneración obtenida es una forma de superar la pobreza y los problemas sociales.

La industrialización y la urbanización plantean un incremento de las necesidades y de la demanda de bienes y servicios, de acumulación de capital, logrando un aumento de la renta de la población, produciendo, a su vez, en una etapa inicial, una expansión de la población (Kuznets, 1966).

Lograr niveles de industrialización y desarrollo en una economía implica un proceso que puede llevar períodos de tiempos prolongados y de manera conjunta con crecimiento sostenido de la población. Ya las economías consideradas desarrolladas han experimentado este proceso y las que están en vías de desarrollo se encuentran en plena expansión de la población.

Esta investigación se refiere al modelo denominado transición demográfica, propuesta inicialmente por Davis en 1945, y con ello, hacer análisis e interpretaciones conjuntas con el proceso de industrialización y urbanización en la historia moderna de Venezuela. Para el cumplimiento de este objetivo, se utilizan como fuentes de información datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) (s/f), World Development Indicators (WDI) del Banco Mundial (2013), la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) (2012), el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad de los Andes (s/f) y las Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana de Baptista (2006).

El período de estudio se establece a partir de 1904, aunque en algunas variables se muestran un menor rango de años. La disparidad en el período de estudio radica en la falta de disponibilidad de data confiable para los años restantes.

EL MODELO DE CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN: LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA

Al igual que el crecimiento económico la dinámica de la población es un fenómeno de la modernidad. En el marco de su análisis, la teoría de la transición demográfica es predominante. Éste es un proceso en el cual las características demográficas del país se transforman a medida que hay desarrollo económico. Las transformaciones se basan en cambios en las tasas de natalidad y mortalidad. En el fondo, estos no son más que cambios en los patrones en la mortalidad y la fecundidad (Davis, 1945).

Cabe señalar que la transición demográfica consta de cuatro fases: la primera, las tasas de natalidad y mortalidad son altas. La segunda, la tasa de natalidad continúa siendo alta con descenso en la tasa de mortalidad. En la tercera fase, disminuye la tasa de natalidad con progresiva caída en la tasa de mortalidad. Finalmente, la cuarta fase se caracteriza por bajas tasas de natalidad y mortalidad que evidencia crecimiento demográfico nuevamente con tasas bajas; cabe acotar que esta última idea nace inicialmente del estudio de Thompson (1929) “Population”, en este trabajo, el autor observó los cambios que habían experimentado las sociedades industrializadas con respecto a las tasas de natalidad y de mortalidad. Este proceso ha sido observado en casi todas las regiones de Europa y de Norteamérica y, en el caso de los países en vías de desarrollo, se encuentran atravesándola.

Con el tiempo, se ha añadido una quinta fase que corresponde con elevación de las tasas de mortalidad producto del aumento de la población en edades avanzadas, que llevaría a la lenta reducción del tamaño de su tamaño.

A través de la transición, se evidencian cambios en la estructura de las edades. Lo que se ha denominado “bono demográfico” puede contribuir al desarrollo de las economías. La razón es que puede estar asociado a elevadas tasas de ahorro, rápida acumulación de capital y crecimiento sostenido (Attanasio et al, 2006).

La reducción de la mortalidad favorece en primera instancia a los estratos más jóvenes. Al insertarse en la edad de trabajar se incrementa la oferta de mano de obra, lo cual facilitaría a mantener los salarios bajos y se incentiva la acumulación de capital, estimulando con ello a los capitalistas la realización de sus inversiones (Algorta, 2004).

Desglosando a la transición demográfica, se pueden establecer causas y consecuencias que de ella se derivan. Las causas pueden ser resumidas a dos grandes rasgos. La primera se basa en el argumento de la curva de Preston: economías con elevados niveles de ingresos presentan mayores niveles de esperanza de vida. La razón deriva en que a medida en que crece el ingreso, se dispone de mejores niveles de nutrición de la población, mejores sistemas de salud trayendo consigo, reducción en la mortalidad (Canning, 2011). La segunda obedece a que la tasa de natalidad (o tasa de fecundidad) decrece seguidamente a la caída en la tasa de mortalidad.

Aunque esta relación no siempre es automática, las razones descritas anteriormente contribuyen a un aumento en la supervivencia infantil y como consecuencia, reduce la fertilidad necesaria para un número deseado de hijos sobrevivientes.

Una explicación alternativa, desde el punto de vista económico, radica en los cambios de conductas debido al “trade-off” entre cantidad y calidad de los hijos (Canning, 2011). Si el crecimiento económico logra mayores retornos de la escolaridad y del capital humano, las familias pueden decidir en tener menos hijos en pro de invertir más en cada uno. Paralelamente, a medida que se desarrolla un país, los beneficios económicos de los descendientes disminuyen y los costes de criarlos aumentan.

Otro enfoque que explica la caída de la natalidad es la valoración de los hijos como cualquier otro bien por parte de las personas (Ray, 1998). Estos demandan tiempo por parte de los padres y cuando aumenta la renta de un país, el coste de oportunidad del tiempo dedicado a ellos también se incrementa. Es así como el crecimiento económico produce dos efectos en la demanda de hijos: el efecto renta y el efecto sustitución (Weil, 2006).

Se habla de efecto renta cuando una persona al disponer de mayor ingreso, puede permitirse una mayor cantidad de un bien. Cuando el salario es más elevado, el bien puede salir relativamente más caro y se demanda menos, en este caso hablamos de efecto sustitución. Si el efecto sustitución domina al efecto renta, las preferencias de los hogares por los hijos disminuirá junto a la tasa de fertilidad y natalidad, en caso de que el efecto renta domine al efecto sustitución, ocurre todo lo contrario. Esto se ve reforzado en la medida que aumenta la disponibilidad de la educación a las mujeres y pueden acceder a mejores salarios, ya que ellas son las que más se dedican a la crianza.

En el otro extremo, podemos enumerar algunas consecuencias de la transición demográfica. Como punto de partida, la teoría malthusiana revela aspectos negativos en el sentido en que al subir los salarios por encima del nivel de subsistencia, se termina desbocando la procreación y se reduce el salario a su mínimo biológico. Como consecuencia, en el largo plazo la dinámica de la población mantiene estancada la renta per cápita en un nivel de subsistencia (Galor y Weil, 2000). Aunque esto pudo haber tenido representatividad en los siglos pasados, la experiencia reciente tiende a decir lo contrario. Los argumentos ya se han expuestos anteriormente.

Un mecanismo que parece explicar los efectos negativos se establece a través del ahorro. Cuando la población aumenta, la tasa de ahorro se reduce debido a que se drena la renta agregada. Lo más importante, aún con el crecimiento demográfico, es que la población dependiente aumenta y tiende a consumir más de lo que produce, reduciendo la tasa de ahorro.

Tomando en cuenta estos argumentos, la pobreza tiende a agravarse sobre todo si consideramos más probable que en los estratos bajos de la población la tasa de fertilidad sea mayor. La explicación obedece a que los pobres necesitarían más hijos para que los ayuden en la vejez, sobre todo en circunstancias en las que se evidencie un escaso desarrollo financiero y de ineficientes políticas de seguridad social.

La mayor causa que explica la transición demográfica recae sobre la disminución de la tasa de mortalidad (Davis, 1945). La esperanza de vida mejora y produce efectos positivos sobre el ingreso per cápita una vez transcurrida la transición demográfica, mientras que antes de ésta, el efecto puede ser negativo, cuando la esperanza de vida viene acompañada con un crecimiento de la población (Cervellati y Sunde, 2011).

INDUSTRIALIZACIÓN Y URBANIZACIÓN

RELACIÓN ENTRE INDUSTRIALIZACIÓN Y URBANIZACIÓN

La urbanización se encuentra íntimamente relacionada con la industrialización de las naciones. En la época de la revolución industrial, se observaron movimientos desde las áreas rurales hacia las urbanas y con ello, un incremento en políticas estrechamente ligadas con esa urbanización como mejoras en servicios públicos, de salud, educación, cultural, entre otros, lo cual contribuyó en la productividad laboral y, por lo tanto, en el crecimiento de las economías.

Una vez que el proceso de urbanización se acelera, es difícil predecir su finalización, siempre continúa en franco o modesto crecimiento (Davis, 1955). Esto se observa aún en épocas en las que el crecimiento industrial se estanca o se desacelera.

La causalidad entre industrialización y urbanización puede ser todavía motivo de debate. En la revolución industrial, el fenómeno de industrialización empujaba la población rural hacia los centros urbanos. La razón puede estar asociada a que se estaba en presencia de un cambio acelerado en el modo de producción.

En la época moderna y actual, la urbanización sigue un ritmo que obliga a las industrias a un mayor poder protagónico en su establecimiento en las áreas densamente pobladas. Si la dinámica entre ambas es diferente, conlleva consecuencias negativas como desempleo, pobreza, delincuencia, desigualdad, y en general, deterioro en los servicios y en la calidad de vida de la sociedad.

Cabe la interrogante del por qué los capitales no considerarían establecerse conjuntamente con el proceso de urbanización. Aunque los motivos pueden ser amplios y diversos, el crecimiento de la demanda es razón fundamental para considerarlo.

INDUSTRIALIZACIÓN Y URBANIZACIÓN EN VENEZUELA

Los primeros pasos hacia la industrialización en Venezuela se establecieron a partir del año 1936 con el cambio político derivado de la muerte de Juan Vicente Gómez y la conformación, en el año 1937, del Banco Industrial de Venezuela, con lineamientos de apoyo hacia la manufactura en conjunto con políticas sociales. Mientras que en 1938 se establece el primer plan económico de la nación denominada Plan Trienal (1938-1941) propuesta de modernización económica a través del fomento de la producción agrícola e industrial; de manera simultánea, la Segunda Guerra Mundial estableció las condiciones para promover la industria al restringirse las importaciones a causa del conflicto (Banko, 2007).

Al observar la figura 1, la tasa de urbanización refleja un despegue acelerado a partir de los primeros años de la década de los 30, y con la concentración de la población se acrecientan las necesidades de servicios públicos como educación, salud, vivienda, entre otros; cuyo efecto multiplicador en la economía ofrecía una demanda suficiente para el establecimiento de centros industriales. El aporte del estado en la etapa inicial de industrialización fue esencial para su desarrollo posterior.

Figura 1. Tasa de urbanización en Venezuela (1920-2011)

Fuente: Bases cuantitativas de la economía venezolana 1830-2002, Banco Mundial e INE. Elaboración propia.

El establecimiento del modelo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), o modelo cepalista, a finales de la década de los 40, así como el ideal nacional de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, permitió la acelerada industrialización y diversificación económica de la mano tanto del sector privado como público.

Este comportamiento se vio opacado a partir de 1973 con el boom petrolero, al cambiar de manera sustancial la esencia y base de la industrialización que caracterizó en los años anteriores. Ahora con los excesivos ingresos fiscales, el Estado ya no sería el factor complementario sino el principal agente acumulador a través de la participación directa en la propiedad y dirección de empresas, además de la intensificación del proteccionismo, que tuvo consecuencias negativas al establecerse una industria “ineficaz” que operaba con elevados costos y con pérdida de competitividad que afectaba su capacidad exportadora. Fue con ello que se acentuó la vulnerabilidad de la economía con las exportaciones petroleras.

En 1989 se estableció un plan para tratar de revertir la situación frágil de la economía y la industria venezolana, que pretendía obtener un giro de 180 grados al restringir el papel del Estado en los mercados internos.

Sin embargo, después de vaivenes los resultados no fueron los esperados. Al finalizar la década de los 90, la industria venezolana mostraba signos de baja inversión, baja productividad y pérdida de competitividad internacional (García, 2001), situación que aún persiste en la entrada de la segunda década del nuevo milenio.

LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN VENEZUELA

La transición demográfica en Venezuela tuvo su inicio en la década de los 30, en respuesta a la apertura y creciente industrialización y urbanización. Como se ha señalado, la urbanización (o migración del sector rural al sector urbano) fue más acelerada a partir de esta década y empezó a perder fuerza a principios de la década de los 80.

Actualmente, el país no presenta movimientos migratorios entre ambos sectores de magnitud significativa, pero igualmente siguen creciendo producto de la expansión poblacional.

En base a la figura 2, se puede establecer que Venezuela se encuentra entre la culminación de la tercera y el inicio de la cuarta fase, al presentar tasas de crecimiento demográfico con ritmo bajo y decreciente (ver figura 3), pero con tasa de natalidad considerada elevada. El crecimiento demográfico tuvo su momento de mayor intensidad en la década del 60 como resultado de la acelerada industrialización y de la implementación del modelo de desarrollo de la CEPAL.

Figura 2. Transición demográfica en Venezuela (1904-2011)

Fuente: Bases cuantitativas de la economía venezolana 1830-2002, Banco Mundial e INE. Elaboración propia.

 Figura 3. Tasa de crecimiento anual de la población en Venezuela (1905-2011)

Fuente: Bases cuantitativas de la economía venezolana 1830-2002, Banco Mundial e INE. Elaboración propia.

Destaca el crecimiento sostenido de la tasa de natalidad hasta alcanzar su máxima expresión al final de la década de los 50, el cual coincide con un mayor auge de las migraciones (ver figura 4), cuyo comportamiento no se encuentra acorde con la transición demográfica.

Algunas causas pueden atribuirse a este comportamiento atípico: la primera, en esta década Venezuela aún se encontraba en plena pre-apertura industrial, por lo que todavía no se había alcanzado un desarrollo suficiente para afectar la estructura demográfica. La segunda, y no menos importante, a partir del año 1959 es cuando el país alcanza una razón de urbanización mayor al 50%, por lo que la estructura rural aún predominaba.

Las relaciones que se desprenden en el caso de Venezuela son: tanto el crecimiento natural de la población y la migración se relacionan positivamente y, ambos crecen inicialmente y de manera conjunta con la urbanización para luego desacelerarse mientras sigue aumentando la tasa de urbanización.

 Figura 4. Tasa migratoria en Venezuela (1905-2011)

Fuente: Bases cuantitativas de la economía venezolana 1830-2002. Elaboración propia.

EL CAMINO HACIA EL EQUILIBRIO DEMOGRÁFICO

La observancia de tasas de natalidad cada vez menores es una decisión más racional de las familias que de planificación pública, aunque esta última puede influir en la primera. En el largo plazo, este comportamiento permitirá alcanzar lo que se establece como “equilibrio demográfico”, donde la tasa de natalidad igualará a la tasa de mortalidad, entendiéndose por esto como la aparición de la fase 5.

Este momento está lejos de ser automático, pues depende de implicaciones de políticas que permitirán su aparición en cualquier punto de la historia de los países. Si se reduce la desigualdad del ingreso debido al progresivo reacomodo de la población en el sector moderno (Kuznets, 1955) y se reduce la pobreza al disgregarse el desarrollo de la economía en toda la población, las tasas de natalidad y mortalidad estarán más cerca del equilibrio.

De acuerdo a estimaciones elaboradas por la CEPAL, se espera que el equilibrio demográfico se alcance para Venezuela en el quinquenio 2065-2070, cuando las tasas de natalidad y mortalidad se crucen para lograr una tasa de crecimiento de la población nula o negativa (ver figuras 5 y 6). En este período la población habrá alcanzado los 42 millones de habitantes.

Posteriormente, la tasa de mortalidad superaría la de natalidad, esto como consecuencia del incremento de la población de edad avanzada. Para el año 2100, la población habrá descendido para ubicarse en aproximadamente 40 millones de habitantes.

Figura 5. Proyección demográfica por quinquenio para Venezuela (1950-2100)

Fuente: División de población de la CEPAL - Revisión 2012. Elaboración propia.

Figura 6. Proyección de la población (2010-2100)

Fuente: División de población de la CEPAL, revisión 2012. Elaboración propia.

CONSIDERACIONES FINALES

El crecimiento de las capacidades económicas en Venezuela, a partir de la segunda mitad de la década de 1930, se debió a la apertura política, económica y de la necesidad de desarrollar el mercado interno con la finalidad de disminuir la dependencia externa. La expansión de estas capacidades productivas fue acelerada y sostenida al menos en las décadas siguientes, principalmente después de la Segunda Guerra Mundial. Los resultados permitieron un crecimiento poblacional acorde a la nueva realidad económica.

Con el aumento de la urbanización y la población, este último con tasas crecientes hasta la década de los años 60 y su posterior desaceleración, ha sido importante para la expansión industrial. La creciente actividad productiva estuvo asociada a la expansión de la demanda interna y de la apertura de los mercados tanto internos como externos, debido a un mayor número de consumidores y de sus potenciales económicos.

La persistencia y el aumento de las necesidades en la sociedad venezolana como educación, salud pública, vivienda, seguridad ciudadana, entre otros, conlleva a una planificación pública más eficaz. Con ello también se exigirá mayor producción, por lo que un punto neural sería continuar con políticas que refuercen la inversión y la distribución de la renta de manera más equitativa.

En Venezuela se observa que el crecimiento de la población se aceleró durante las primeras fases de la industrialización para desacelerarse posteriormente, tendencia que aún se observa en la actualidad. La migración aumentó con el desarrollo industrial e igualmente se redujo. Por lo tanto, se evidencia el cumplimiento de la transición demográfica, pero en el caso de la tasa de la natalidad tuvo un comportamiento no acorde con la teoría en las etapas iniciales, producto de una tardía industrialización y predominancia de estructura rural. Asimismo, se evidencia que aún persiste la tercera fase de la transición derivada de la elevada tasa de natalidad.

El equilibrio demográfico deberá observarse aproximadamente en 50 años, ya que los índices de natalidad igualarán a los de mortalidad, este última ya se encuentra con nivel bajo y estable. Esto evidencia que en la actualidad, estando aún en plena transición demográfica, se deben aprovechar las ventajas que provee el llamado “bono demográfico” como recurso de capitalización del trabajo que conlleven al incremento de la productividad de los factores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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