CIVITAS, Vol 2, No 2 (2014)

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DISEÑO MIXTO DE TEORIZACIÓN, UNA PROPUESTA METODOLÓGICA PARA EL ABORDAJE DE LA INVESTIGACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

(THEORIZING MIXED DESIGN, A METHODOLOGICAL PROPOSAL FOR THE TREATMENT OF RESEARCH IN SOCIAL SCIENCES)

Recibido: 12/05/2014    Aceptado: 09/12/2014

Inciarte, Víctor
URBE - Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, Venezuela
drvictorinciarte@gmail.com

Urdaneta, Geovanni
URBE - Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, Venezuela
gaurdaneta@urbe.edu.ve

Vera, Carlos
URBE - Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, Venezuela
carlos.vera@urbe.edu

RESUMEN

El propósito de este artículo es proponer una metodología cualitativa basada en el diseño mixto de teorización para el abordaje de la investigación en las ciencias sociales, presentado para ello el acercamiento de las principales bases epistémicas que conforman el método cualitativo a través de un primer apartado que trata de la filosofía de la ciencia como plataforma para la supremacía de lo subjetivo en el proceso de teorización, seguidamente se abordan los paradigmas y la ciencia, un nuevo punto de partida. Para ello, se diseñó un estudio documental con diseño bibliográfico. Los autores que sirvieron de plataforma para el abordaje de la temática, Strauss y Corbin (2002) y Cameron (2011), entre otros. Dentro de los hallazgos, se devela que la ciencia ha sido moldeada por profundas raíces cualitativas, las cuales fundamentaron tradiciones como la hermenéutica, alcanzando generar importantes teorías a lo largo de la historia. De esta manera, en tiempos postmodernos, la emergencia de nuevas tendencias determinadas por una emergencia paradigmática donde lo clásico no responde lo relevante; además, el diseño mixto permite el abordaje de diferentes métodos para replantear nuevas realidades con base a los expresado por los informantes, utilizando para ello supuestos filosóficos claramente establecidos. Partiendo de los hallazgos encontrados, se considera que las alternativas metodológicas propuestas permiten desarrollar teorías cuya pertinencia antropocéntrica está garantizada por el soporte de un sistema categorial bien definido, así como una metodología coherente.

Palabras clave: diseño mixto, teorización, ciencias sociales.

ABSTRACT

The purpose of this paper is to propose a qualitative methodology based on the mixed design of theorizing to approach research in the social sciences, presented to this approach major epistemic bases that make up the qualitative method through a first section that This is the philosophy of science as a platform for the supremacy of the subjective in the process of theorizing, then paradigms and science are addressed, a new starting point. To do this, a documentary study was designed bibliographical design. The authors provided a platform for addressing the issue, Strauss and Corbin (2002) and Cameron (2011), among others. Among the findings, reveals that science has been shaped by deep qualitative roots, which substantiate traditions such as hermeneutics, reaching generate significant theories along the historia. Thus in postmodern times, the emergence of new trends determined by a paradigmatic emergency where classic unresponsive what matters; Additional composite design allows addressing different methods for staking new realities based on expressed by informants, using philosophical assumptions clearly stated. Based on the findings, it is considered that the proposed methodological alternatives allow anthropocentric develop theories whose relevance is guaranteed by the support of a well-defined categorical system and a consistent methodology.

Keywords: mixed design, theorizing, social sciences.

INTRODUCCIÓN

La investigación cualitativa a la largo de la historia de la ciencia, ha estado signada por la comparación que frente a la metodología cuantitativa intentó plantear que sus principales virtudes como la flexibilidad y la relación con la realidad del fenómeno, tal cual y como existe, deben seguir un esquema rígido predeterminado. El mismo, privado de la libertad subjetiva por la utilización de matrices cuya operacionalización limita la versatilidad experiencial del fenómeno.

A tal efecto, la búsqueda de procedimientos que muestren al mundo científico la versatilidad real del método cualitativo se sustenta en el mismo hombre, quien no solo conoce el fenómeno, además lo vive, puede describirlo abiertamente, identificar características donde los procesos cuantitativos por muy finos que sean, no alcanzan a evidenciar. Es por ello, que cuando se avanza hacia el diseño de investigaciones cualitativas, el investigador sopesa la clasificación científica con la posibilidad de conseguir una teoría emergente, permitiendo resolver un problema.

De esa manera, el propósito de este artículo es proponer una metodología cualitativa basada en el diseño mixto de teorización para el abordaje de la investigación en las ciencias sociales, presentado para ello el acercamiento de las principales bases epistémicas que conforman el método cualitativo. A través de un primer apartado que trata de la filosofía de la ciencia como plataforma para la supremacía de lo subjetivo en el proceso de teorización, seguidamente se abordan los paradigmas y la ciencia, un nuevo punto de partida.

A continuación, se hace referencia a la dinámica que existe ente el interaccionismo simbólico y la comprensión, desde la perspectiva del enfoque introspectivo vivencial, con lo cual se tiene la primera tradición metodológica cualitativa, asimismo, el apartado denominado la teoría fundamentada, una herramienta para la aproximación teórica a la realidad, donde se hace referencia a otro de las metodologías. En este sentido, queda plantear cómo se dinamizaran en la estructura investigativa, por tanto se presentan los multi-métodos cualitativos en la investigación en la ciencias sociales.

En concordancia con la línea metodológica, se plantea un apartado donde se hace un recorrido por la importancia del análisis crítico del discurso, una herramienta de interpretación hermenéutica; el siguiente punto, da paso a los diferentes procesos de las metodologías propuestas, denominado por ello categorización de los datos, un acercamiento al yo del informante, brindando la oportunidad de discutir el sustento filosófico del sistema categorial, para lo cual se destaca, la relevancia de los supuestos filosóficos a la hora de categorizar los símbolos.

Por último, se plantean dos elementos pertinentes para la investigación cualitativa, una de ellas plasmado en el apartado, la categorización como proceso elemental de la comprensión simbólica, y el otro concerniente a la credibilidad, validez y confiabilidad, elementos necesarios para apalancar la investigación cualitativa en las ciencias sociales, culminado con unas consideraciones finales, donde las posturas de los autores plantean nuevos retos a la investigación cualitativa.

LA FILOSÓFIA DE LA CIENCIA COMO PLATAFORMA PARA LA SUPREMACÍA DE LO SUBJETIVO EN EL PROCESO DE TEORIZACIÓN

El hombre ha sido el eje de desarrollo de la filosofía en sus tres etapas conocidas, en las cuales la búsqueda de la verdad ha estado sujeta a como este se considera con respecto a su entorno, es así como dada la necesidad de una nueva conciencia social, en torno a la sociedad esclavista de los griegos, se genera a partir de una actitud mística (Doxa) de la comunidad primitiva un pensamiento lógico (Logos) de la sociedad esclavista.

De allí, la figura antropocéntrica de la filosofía hace que estén arraigados a los procesos mentales más susceptibles, en tal sentido, es de esperar que las dos grandes tendencias generadoras de mayores discusiones se sustenten en el ser y conocer, el primero revestido espiritualidad, ideales y el pensamiento del hombre acerca del entorno y de sí mismo; la otra provista de una esencia naturalista, el ser mismo así como también la materia de la cual todo está conformado, tal y como lo argumenta Losee (1989).

Desde el punto de vista social, la primera tendencia denominada idealista, ha estado ligada a las clases sociales retrógradas, cuyo interés ha sido siempre mantener el estatus a través de la explotación y dominio de las clases; mientras que la otra tendencia, llamada materialista, conformada por ese conocimiento de las clases sociales más avanzadas quienes luchan por el progreso; el orden de ambas estigmatiza la búsqueda del conocimiento en función de un logro sea este o no progresista.

En correspondencia con lo anterior y considerando los veinte siglos de duración de la filosofía clásica, desde la aparición de la primera escuela filosófica por manos de Tales de Miletos, la discusión ha girado en torno a cómo “el ser y el conocer” influyen en el conocimiento, donde los idealistas sostienen la preminencia del espíritu por sobre lo material de los materialistas, a partir de entonces los temas fundamentales han sido dos, el primero compuestos por aquellos elementos gnoseológicos que están asociados a la lógica y teoría del conocimiento; a lo ontológico vinculado con la concepción del mundo así como de las ciencias particulares; el segundo tema o complementario, dirigido a lo antropológico donde se manifiestan lo ético, político y lo sociológico, tomando en cuenta las afirmaciones de Iranzo (2005).

De lo anterior, cualquiera sea la doctrina debe haber entonces un particular humano que garantice la repercusión del conocimiento en las ciencias sociales, pues al ser éste un tema complementario, su referencia solo se justifica si el hombre lo necesita, venga por vía ideológica o materialista; de esta manera, queda claro que cuando se buscaba una respuesta a un fenómeno, su abordaje determinaba una respuesta la cual satisfacía la inquietud, además de sus componentes fundamentales y complementarios.

A tal efecto, y como parte de esa primera etapa de la filosofía, la lucha entre ambas doctrinas se ve teñida por la aparición del idealismo objetivo de Platón fundamentado en que lo ideal existe en el exterior y es independiente a la conciencia, cuyo estamento le da orden doctrinario a las religiones, originando la corriente denominada Dogmatismo, asunto utilizado por Agustín para explicar el Dogma Cristiano; por su parte el Materialismo Naturalista de Demócrito, basado en la teoría atómica de la estructura de la materia cuyo punto de partida es la materia en movimiento, representando para la fecha un importante aporte dialéctico.

Es importante recalcar, que además de los eventos antes mencionados, existen tres consideraciones a tomar en cuenta, el primero de ellos se sustenta en la mediación de Aristóteles que culmina en forjar una nueva metodología para obtener conocimiento, denominada método deductivo lógico-formal; otra basada en la participación de Sócrates y los Sofistas quienes se centraron en los problemas antropológicos orientados a la virtud, el bien, la acción, la ciudad, entre otros. Por último, en el período Medioevo aparece la retórica sobre los universales lo cuales no son más que conceptos donde se oponen a los individuos, esto incrementa la pugna entre ambas doctrinas derivando dos corrientes una denominada realista y otra nominalista, criterios planteados por Losee (1989).

Por una parte los realistas, con una fuerte tendencia idealista, para quienes la existencia de los universales y los objetos singulares era independiente; mientras que para los nominalistas, claramente dirigidos por la doctrina materialista, la existencia de los universales estaba limitada a la mente del sujeto y solo este existía realmente; estas consideraciones perfilan el fin de esta etapa con el abandono de Dios, al perder fuerza el dogmatismo por lo importantes hallazgos relacionados con las ciencias sea por la vía empírico-naturalista o la simbólico-matemática.

La siguiente etapa con apenas 300 años de duración, con respecto a su predecesora, la filosofía moderna presentó grandes avances relacionados, en primer término, con la lucha campesina alemana la cual estuvo ligada a las luchas reformistas de carácter religiosa, así la revolución inglesa de Cromwell como la revolución francesa que demarcan el fin de esta etapa; pese a lo guerrerista de la época se presentaron grandes cambios de interés para el tema en desarrollo, ellas fueron la aparición de las teorías económico-sociales, político-ideológicas, ético-religiosas, entre otras.

En ese sentido, emergieron tres corrientes signadas por el problema social del hombre, con lo cual cambia el fundamento filosófico dejando de ser lo ontológico para ser ahora lo gnoseológico, se tiene así la primera de ellas basada en el Humanismo y la Utopía del siglo XVI; la otra es la teoría política inglesa dirigida por J. Locke y por último, la ideología burguesa francesa de Voltaire, Montesquieu y Rousseau, en atención a lo planteado por Marías (1980).

Por lo que, es en ese periodo cuando emerge la doctrina del racionalismo, relacionada con el idealismo, donde se manifiesta la polémica por el idealismo subjetivo de Berkeley; la otra doctrina opuesta denominada empirismo de tendencia materialista, ocupada por el materialismo consecuente de Diderot; ambas cuestiones se orientan a estimar el origen del conocimiento utilizando los fundamentos gnoseológicos.

En esta etapa, grandes aportes como los realizados por Renato Descartes al aplicar la duda metódica a todo lo existente para el momento, sentando las bases del idealismo filosófico moderno con su frase “pienso y si pienso existo”, con lo cual también le da basamento a la subjetividad como hecho primario del universo, transformando así el idealismo objetivo vigente hasta entonces dando el giro al racionalismo como doctrina.

Posterior a esa consolidación, Gassendi un materialista francés del siglo XVII, opuesto y crítico a los argumentos cartesianos postula las dos causas o principios de las cosas a través de la materia y el vacío, dando paso al materialismo mecanicista para el estudio del universo y el hombre, donde lo fundamental se sustenta en la preeminencia del universo sobre lo subjetivo, por lo que era imposible negar la existencia del mundo.

Ante el hecho innegable de la nueva era fundamentada por lo gnoseológico, Losse (1989) plantea la emergencia de losdos grados de conocimiento desarrollados, uno sostiene que la única fuente de conocimiento son las percepciones y sensaciones, es decir, la experiencia, el otro parte del pensamiento racional como verdadera fuente del conocimiento; lo más importante de ambos es su exclusión recíproca, además todas las tesis hasta ahora discutidas dan por negada la posibilidad de algo a priori como los argumentos escolástico del periodo medieval. Es importante recalcar la emergencia de un nuevo método cognoscitivo generado por la obsolescencia del deductivo debido a los argumentos cartesianos, este es el inductivo, dando de esta manera origen a las ciencias naturales

Con respecto a la filosofía contemporánea, con 300 años también de duración, por lo menos hasta ahora, contextualizada en grandes reformas de la sociedad a raíz de las grandes revoluciones de la etapa pasada, su impacto en la era industrial no tiene precedente, pues son épocas que generaron saltos cuánticos en los procesos organizacionales y en su cultura, especialmente en los referidos a la instauración de los procesos económicos que hasta hoy día están debatiéndose su pertinencia.

Es así como se inicia con la observaciones de Kant, quien ha venido realizando sus aproximaciones al idealismo trascendental como tendencia para alcanzar el conocimiento, sin embargo al profundizar en la doctrina materialista -para el momento estaba en pie, el empirismo- decide a través de su obra “La Crítica a la Razón Pura”, reconfigurar los argumentos escolásticos del a priori y sostener que la única forma de obtener conocimiento, se basa en la necesidad que el pensamiento circunden primero símbolos de lo vivido; este filosofo genera dos tendencias en su particular participación en la historia de la filosofía, por una parte mediante el criticismo extrae la esencia de ambas doctrinas y las combina en lo que posteriormente designa como apriorismo, según Kant (1993).

Esa señal, pretende fomentar entonces que ahora el fundamento filosófico se sitúa en lo antropológico y se ha venido observando la aparición de un nuevo método cognoscitivo el dialéctico-materialista cuya lógica se sustenta en la dialéctica, generando cambios sustanciales en el orden social, inclusive teorías en el orden de lo económico-político, derivadas muchas de ellas por la explotación del hombre por el hombre; aquí lo gnoseológico se fundamenta en la unidad teórico-práctica.

Otro de los avances importantes en la pugna entre ambas doctrinas, se sitúa entre los aportes del idealismo gnoseológico burgués y el realismo critico materialista del marxismo, donde se recogen todos los elementos provistos para la lucha ideológica entre el cristianismo y el marxismo. Este último, se fundamenta en el materialismo dialéctico opuesto al idealismo subjetivo apriorístico transcendental, a pesar de comulgar con el sujeto como centro del conocimiento, así como la posibilidad que el objeto se desarrolle en torno al sujeto, además acepta la posibilidad referida a la conciencia como parte del proceso.

En ese sentido, la crítica de Marx a la corriente idealista dialéctica de Hegel genera otro método de conocimiento científico denominado dialectico-concreto opuesto al aristotélico deductivo y al inductivo-experimental cartesiano, este modelo está relacionado con la formulación de la economía-política como ciencia, plasmado en su obra El Capital, asumiendo que esta era la única vía para alcanzar el conocimiento de los fenómenos socio-históricos, argumentos planteados por Marías (1980) e Iranzo (2005).

Como se puede evidenciar, el recorrido histórico de la ciencia a lo largo del desarrollo de la filosofía donde un primer proceso, el ontológico, genero las bases de la ciencia, la cual fue modelada por los cambios de los mecanismos inherentes a las doctrinas construidas a partir de nuevos pensamientos, de allí que lo gnoseológico haya pretendido la producción de más conocimientos hasta llegar al punto central de la cuestión, lo antropológico, revestido de aquella necesidad de entender el entorno más por su propia convicción de existencia de un entorno, de cómo aquello lo afecta.

En ese sentido, lo subjetivo ha estado presente durante todas las etapas de la ciencia, por cuanto no es posible denominar los métodos cualitativos como postpositivistas, cuando ellos formularon las primeras teorías conocidas, aunque se puede aceptar la postura de la emergencia paradigmática, a la vez que se acepta la forma como los métodos inductivos propuestos por Descartes, asolaparon las tradiciones subjetivistas.

LOS PARADIGMAS Y LA CIENCIA, UN NUEVO PUNTO DE PARTIDA

El paradigma, desde la época de la aparición de la Estructura de las Revoluciones Científicas, escrita por Thomas Kuhn a finales de la década de 1960, ha sido un tema generador de controversias, dada la gran gama de detalles que asocian con este sintagma; de esta manera y como parte de esta obra, el autor reduce el concepto sugiriendo que es “aquello que comparten los miembros de una comunidad científica en particular”, Kuhn (1995).

Asimismo, desarrolla dos componentes esenciales del paradigma, por una parte la “matriz disciplinaria”, así como un “componente sociológico”. El primero de ellos se compone de generalizaciones simbólicas o expresiones simbólicas de las teorías, caracterizado por la existencia de modelos particulares o heurísticos cuyos valores son compartidos como juicios de exactitud y ejemplares o modelos típicos de resolución de problemas.

A esos cuatro componentes se le pueden agregar otros como la instrumentación, lenguaje propio, libros de texto y las comunicaciones. Mientras que para el componente o factor sociológico, este cubre las relaciones que se establecen entre los miembros de la comunidad que comparte el paradigma.

De esa manera se observa cómo aquellas personas que trabajan e investigan dentro de un paradigma en particular tienden a compartir intereses sociológicamente afines. En consecuencia, independiente a la cultura del investigador solo se comparte el paradigma propiamente, por lo que pueden obviar obstáculos de orden cultural y entenderse sin problemas.

Por lo anteriormente expuesto, también puede definirse el paradigma como una síntesis de conceptos, creencias, compromisos comunitarios o maneras de ver, compartidos por una comunidad científica, sin que exista diferencia ni criterios de distinción entre periodos científicos, pre-científicos ni mitológicos, que conducen al conocimiento científico. Esto argumenta Martínez (1997) al contextualizar el conocimiento científico, y aclara que el antiguo paradigma newtoniano-cartesiano, sobrepone la objetividad del conocimiento, así como la verificación empírica, a otros fenómenos del contexto.

Es así como esta visión cartesiana del conocimiento es el punto central en el cambio que se hace del criterio de verdad; el criterio del conocimiento no está en el sentido de las cosas, o en la sabiduría y experiencia personales, como la lógica estima, en cambio sí estaría en la aplicación estricta de un método y de sus técnicas.

Para este antiguo paradigma, Martínez (1997) insiste en el criterio de sentido empirista, y sostiene que una proposición tiene sentido solo si es susceptible de comprobación empírica, de verificación o refutación, es decir, si hay un método empírico para decidir si es verdadera o falsa; si no existe dicho método, es una pseudo-proposición carente de significado, es por ello que la evidencia de este principio sería aparente, dada la posibilidad de comprobar y el alcance de lo comprobable se dan como algo obvio.

En ese sentido, un análisis en la dinámica del estatuto epistemológico de los paradigmas hace ver que juegan un doble papel en la evolución de la ciencia, esto según la posición de Bunge (2003), donde por un lado son absolutamente esenciales e indispensables para el progreso científico, ya que ordenan y sistematizan los conocimientos en un momento dado, por el otro, actúan como constreñidores conceptuales, generando dificultad de un modo decisivo a la posibilidad de nuevos descubrimientos y la exploración de nuevas áreas de la realidad.

También denota el autor una debilidad importante en los paradigmas con estructuras rígidas, metodologías que no permiten la valoración del hombre en su entorno si no de postulados o teoremas matemáticos. Coincidiendo con Martínez (1997) en la necesidad de flexibilizar las estructuras y metodologías, es al mismo tiempo progresista y reaccionario, determinando que estos nuevos paradigmas deben ser también el foco del análisis epistemológico.

En tal sentido, Kant (1993) en su época, comienza a introducir nuevos elementos en búsqueda de un nuevo paradigma más humano, donde el saber deriva de conocimientos facticos del hombre, llegando a causar una revolución epistémica general. Su fundamento se basa en que el hombre es un participante activo y formativo de lo que él conoce, donde la mente construye el objeto llenándola de información a través de formas personales o categorías, de esta manera el intelecto, es de por sí un constitutivo de su mundo, en el cual la acción humana sobre las realidades físicas es determinante, además el hombre es influenciado por su entorno psicológico, físico, biológico y socio-cultural.

Una aproximación a este paradigma que Kant diseña utilizando sus argumentos humanistas es también estudiado desde otro punto de vista por Bunge (2003), quien en su estudio manifiesta su coincidencia con los postulados de Feyerabend en la década de 1970, el cual también realizó con mayor anticipación la crítica más radical a la práctica actual de la metodología científica.

Estas críticas se sustentan, en que la ciencia no puede ser gobernada por un sistema rígido, de principios absolutos, donde las violaciones de estas reglas básicas tanto epistemológicas como metodológicas no han sido meros accidentes y a lo largo de la historia han sido absolutamente necesarias para el progreso científico, por lo que las investigaciones científicas que alcanzaron mayor éxito y proyección no se condujeron de acuerdo con un método únicamente racional.

Es por ello que este autor considera, que a lo largo de la historia de la ciencia en general, especialmente durante las grandes revoluciones, la aplicación meticulosa de los cánones del método científico vigente no sólo no habría acelerado el progreso, sino que hubiesen detenido por completo la misma dinámica.

Retomando los argumentos Kantianos, los cuales utilizan al hombre como base y extraen de él todos sus elementos simbólicos, representados por la manera como este visualiza el mundo, en su contexto con sus elementos básicos e interconectados por complejos sistemas los cuales están prestos a ser expuestos a otros a través de la dialéctica, esta última como expresión de la difusión socio-cultural en la que el hombre se relaciona con los otros, es lo que para muchos el fundamento del paradigma kantiano es naturalista donde sus principales componentes son los simbólicos y dialécticos, para Martínez (1997) y Bunge (2003) estos elementos constituyen la base fundamental del paradigma cualitativo.

El fortalecimiento de estas teorías, métodos, modelos, tipos y enfoques de investigación que se adaptan a las necesidades de investigación social, y que le dan respuestas a los complejos fenómenos de los cuales estos derivan, fueron contextualizados por Martínez (1997), quien sugiere abordar estos planteamientos a través de cuatro grandes aspectos: uno de ellos la relación sujeto-objeto en el acto de conocer, en un segundo término, el papel de la experiencia – la formación previa, por otra parte componentes externo – internos, o también observación – significado, finalmente la estructura y el contexto.

Actualmente, Martínez (2006) sostiene que serían cinco los principios o postulados fundamentales más universales, el referido a la inteligibilidad del paradigma emergente, presentados de esta manera como la tendencia universal al orden en los sistemas abiertos, la ontología sistémica, el conocimiento personal, la meta comunicación del lenguaje total, y por último el principio de complementariedad; por ello, cada uno de estos principios tiene la virtud para exigir el cambio y la superación del actual paradigma cuantitativo o clásico.

INTERACCIONISMO SIMBÓLICO Y LA COMPRENSIÓN, DESDE LA PERSPECTIVA DEL ENFOQUE INTROSPECTIVO-VIVENCIAL

Considerando el apartado anterior, donde prevalece lo humano como razón propia de la investigación, el siguiente criterio abordado es el enfoque epistémico mediante el cual una investigación de este tipo se debe guiar, es así como los aportes hechos por Padrón (2000) introducen al investigador en las diferentes maneras de llevar una investigación considerando para ellos la forma como ésta se abordará.

En ese sentido, el enfoque introspectivo vivencial aborda el pensamiento del hombre como uno de los elemento influyente en sus procesos, tanto en los elementales como en las interacciones más profundas con su yo interno y su entorno, por lo cual el autor se sustenta en dos criterios, el primero, al concebirla como producto del conocimiento basado en las interpretaciones de los simbolismos socioculturales a través de los cuales los actores de un determinado grupo social abordan la realidad, es decir, más que interpretación de la realidad externa, el conocimiento es una interpretación de una realidad, tal como ella se presenta en el interior de los espacios de conciencia subjetiva.

De lo anterior se extrae que lejos de ser descubrimiento o invención, en este enfoque el conocimiento se manifiesta como un acto de comprensión, donde el papel de la ciencia es concebido como mecanismo de transformación y emancipación del hombre más que un simple mecanismo de control de la naturaleza y la sociedad, en el cual se hace énfasis en la noción de sujeto además de realidad subjetiva, por encima de la noción de objeto o de realidad objetiva.

En cuanto al segundo criterio, se tiene la certeza que la vía más apropiada para acceder al conocimiento es a través de una especie de interacción entre el sujeto investigador y su objeto de estudio, donde ocurre una identificación sujeto-objeto, de manera que el objeto pase a ser una experiencia vivida, sentida y compartida por el investigador.

Así, el conocimiento se genera en la medida en la cual el investigador sea capaz de extraer todos aquellos factores pre-teóricos e instrumentales que mediaticen la relación sujeto-objeto, de modo que pueda llegar a una captación de la verdadera esencia del objeto, más allá y por encima de sus apariencias, donde caben metodologías como la interpretación hermenéutica, la convivencia, desarrollo de experiencias socioculturales, los análisis dialécticos, las intervenciones en espacios vivenciales y en situaciones problemáticas reales, los estudios de casos, entre otros.

Asumir entonces que un enfoque introspectivo vivencial es suficiente para establecer criterios de acercamiento a una metodología está lejos de ser una realidad, y es donde la Escuela de Chicago hace su aporte más importante, tomando en cuenta la historia de esta famosa escuela de sociología de los Estados Unidos, la cual formó parte de la generación de una tradición innovadora como la Teoría Fundamentada, marcado por la disputa manifiesta desde 1900 entre lo cuantitativo dependiente de la estadística versus lo cualitativo basado en la observación.

De lo anterior, se tiene que uno de los connotados investigadores de la escuela de Chicago fue el Dr. Herbert Blúmer quien en 1938 acuña el término interaccionismo simbólico, basándose en 4 premisas principales, la primera establece que las personas actúan sobre los objetos de su mundo e interactúan con otras personas utilizando el significado que estos objetos tienen para ellas, es decir utilizando símbolos, el cual permite además, la trascendencia en el ámbito del estímulo tanto de lo sensorial como de lo inmediato, para ampliar así la percepción del entorno, lograr incrementar la capacidad no solo de resolución de problemas sino además facilitar la imaginación y la fantasía.

La segunda premisa, se refiere a que los significados son producto de la interacción social, principalmente dirigidos a la comunicación, la cual se convierte en esencial, tanto en la constitución del individuo como en la producción social de sentido, en este caso, el signo es el objeto material desencadenante del significado, el cual es el indicador social que interviene en la construcción de la conducta; en la tercera, las personas seleccionan, organizan, reproducen y transforman estos significados en los procesos interpretativos en función de sus propias expectativas y propósitos.

La ultima premisa a la cual Blúmer (1968) hace referencia es a la distinción entre conducta interna y externa, la cual presupone que el individuo se constituye en la interacción social, es decir, la formación del yo social autoconsciente en el cual no es posible entender el yo sin el otro ni a la inversa; además, no solo los grupos sino también la sociedad se constituyen sobre la base de las interacciones simbólicas de los individuos al tiempo que las hacen posibles.

De esa manera, el interaccionismo simbólico es una de las corrientes de pensamiento micro-sociológica, la cual se relaciona también con la antropología y la psicología social, cuyo basamento se soporta en la comprensión de la sociedad a través de la comunicación y que ha influido enormemente en los estudios sobre los medios.

A pesar que, el interaccionismo simbólico se sitúa dentro del paradigma interpretativo, el cual concibe a la comunicación como una producción de sentido dentro de un universo simbólico determinado, este también analiza el sentido de la acción social desde la perspectiva de los participantes como lo formula el enfoque introspectivo vivencial.

No obstante, el método que subyace de toda esta teoría se fundamenta en la comprensión del fenómeno-símbolo que sustenta la interacción social, donde cada sujeto entendido del significado y su relación con el significante, lo utiliza generando una corriente comunicativa específica, compartida con sus pares sociales, creando límites culturales únicos lo cuales se amplían cuando la introspección misma hace lo propio en el resto de las comunidades.

LA TEORIA FUNDAMENTADA, UNA HERRAMIENTA PARA LA APROXIMACIÓN TEÓRICA A LA REALIDAD

En las últimas dos décadas, se ha conceptualizado una tradición cualitativa de manos de autores positivistas, quienes buscaban redirigir los procesos orientados a la teorización de los diferentes fenómenos humanos, desde una óptica donde las formulas numéricas no intentasen aproximar un realidad que no era posible con esos métodos. Es así como Strauss y Corbin (2002) definen la Teoría Fundamentada como una de las tradiciones de investigación cualitativa, que permite formular una teoría sustantiva en la información obtenida en el campo empírico, a través de técnicas de investigación como la observación, entrevistas a profundidad, implementación de memos, entre otras.

Para Hernández, Herrera, Martínez, Páez y Páez (2011), la expresión filosófica de la conceptualización en la Teoría Fundamentada proviene del realismo, utilizando tanto las consideraciones como las determinaciones de la realidad, que en conjunto son útiles tanto para investigar cómo comprender la realidad misma, donde los informantes son quienes viven la experiencia estudiada, de esta manera ellos tienen su propia visión, su perspectiva de lo vivido, así de acuerdo a cómo ellos conciben la realidad analizada, van proporcionando las categorías de la investigación paulatinamente, a través de las comparaciones constantes entre estas, se establece el patrón existente y culmina al emerger una teoría que puede explicar la realidad considerada.

Entonces, se tiene que los pioneros en la formulación, estructura y filosofía de esta tradición fueron Barney Glaser y Alnsem Strauss. De acuerdo a Hernández et al. (2011), estos investigadores manifestaban diferencias conceptuales importantes, por una parte Glaser se basa en la inducción así como en la creatividad del investigador en el marco del desarrollo de las etapas de la investigación considerando de esta manera que lo importante es la habilidad del investigador para descubrir lo que la data le va aportando, hasta proponer las hipótesis a partir de las informaciones obtenida, por otro lado, Strauss y Corbin tienden a confiar más en la técnica del investigador, obviar la destreza que posea para obtener la teoría buscada.

El éxito de esta tradición cualitativa ha generado a través del tiempo tendencias metodológicas, que para criterio de Hernández et al. (2011) se basan en la adaptación a las necesidades de cada investigador; como el caso de la tendencia que Kathy Charmaz describiera en el 2000 denominada Teoría Fundamentada Constructivista, donde se retoman las ideas originales de la propuesta Glaser-Strauss y se les incorporan las explicaciones de los sentimientos de los individuos a medida que experimentan un fenómeno o proceso, así como las creencias y valores del investigador, además, se omiten el uso de categorías predeterminadas.

Continúan los autores enumerando las tendencias descritas para la teoría fundamentada, en este caso la presentada por Adele Clarke en el 2005, conocida como la Teoría Fundamentada en el Posmodernismo, esta tendencia retoma el concepto de mundos/arenas/discursos ecológicos e incorpora tres mapas que hacen énfasis en las diferencias más que en las concordancias, estos mapas son los mapas circunstanciales, los mapas de mundos/arenas sociales y los mapas posicionales, incorporando además las propuestas de Michel Foucault útiles para analizar variaciones, diferencias y silencios que están dentro de la información, de manera condicional y compleja.

Sin embargo, en la actualidad Hernández et al. (2011) sostienen que los aspectos clásicos descritos para generar una teoría por Anselm Strauss están aún vigente y son tres: la codificación y categorización de la información, el muestreo teórico y, finalmente, la comparación constante entre las categorías.

A este respecto, Strauss y Corbin (2002) consideran que la saturación teórica es importante ya que indica el momento en el cual se debe detener la investigación para proceder a formular las teorías sustantivas que puedan explicar las relaciones entre los datos, en este sentido es importante entender que no se puede llegar a formular una teoría formal bajo este modelo de investigación sin previamente establecer, al menos, una teoría sustantiva para la misma.

Así, Hernández et al. (2011) aseveran que las cuatro tendencias de la teoría fundamentada se encuentran vigentes, sin embargo, la tendencia Strauss-Corbin es la más seguida por la mayoría de los investigadores de las ciencias sociales, especialmente en la región Latinoamericana, ya que su fortaleza radica en la forma cómo ellos muestran la manera de desarrollarla durante el curso de una investigación.

MULTIMÉTODOS CUALITATIVOS EN LA ERA POSTMODERNA DE LA INVESTIGACION EN LA CIENCIAS SOCIALES

Para Valles (1998), diseñar significa, tomar decisiones a lo largo de todo el proceso de investigación, especialmente sobre todas las fases o pasos que conlleva dicho proceso. En algunos casos estas decisiones se tomarán en diferentes momentos de la investigación, al principio mientras se va perfilando el problema a investigar o se delimitan los casos, el tiempo y el contexto del estudio; en otros casos surgirán sobre la marcha.

Lo importante para este autor es entender que se trata de cuestiones las cuales deben trabajarse y resolverse en cada circunstancia concreta de investigación y que el diseño no se calca mediante un molde o modelo ya utilizado, sino se moldea a partir de los criterios maestros generadores de respuestas con cada nueva investigación.

Esa concepción la comparte con autores como Tashakkori y Teddlie (2003), quienes perciben el diseño de investigaciones desde una óptica más didáctica y pragmática, la cual se centra en el detalle de las fases que se siguen hasta completar el proceso de una investigación cualitativa, donde cada etapa exige del investigador afrontar cuestiones de diseño, muchas de ellas previas de la escritura del proyecto.

El enfoque multimétodo es caracterizado por Ruíz (2008), considerando como una estrategia de investigación donde se utilizan varios métodos a lo largo del desarrollo de la investigación para indagar sobre un fenómeno u objeto de estudio, y el principal argumento para su uso esgrime sobre la mayor flexibilidad para adaptarse a las demandas de comprensión y explicación de la realidad, además este autor considera que las tradiciones cualitativas presentan fortalezas y debilidades, en este caso el multimétodo fortalece las debilidades individuales.

Se han descrito varios tipos de enfoques multimétodos. Tashakkori y Teddlie (2003) identifican 3 categorías, la primera de ellas el Diseño Mixto (ver Figura 1), en la cual se tiene una teoría epistémica común que permite integrar estrategias y procedimientos de otro enfoque de investigación para estudiar el mismo objeto.

Figura 1. Diseño Mixto


Fuente: Tashakkori y Teddlie (2003).

El diseño de Modelos Múltiples, en la cual se utilizan enfoques cualitativos y cuantitativos en cada una de las fases de investigación y finalmente el diseño Multimétodo (ver figura 2), en el cual se utilizan independientemente sobre un mismo objeto de estudio modelos cuantitativos y cualitativos.

Figura 2. Diseño Multimétodo



Fuente: Tashakkori y Teddlie (2003).

Por su parte, Burke y Onwuegbuzie (2004) contempla solo dos tipos de enfoques multimétodo, el primero denominado Modelos Mixtos donde coinciden diferentes estrategias de uno o varios enfoques para estudiar el objeto y el denominado Métodos Mixtos, donde se utilizan tanto el método cualitativo como el cuantitativo para estudiar el objeto pero en fases diferentes, en este último tipo, los autores proponen que la investigación se debe realizar por fases, donde en cada una se establezcan no solo el enfoque sino el método a través del cual se abordara el estudio.

Todas estas caracterizaciones han buscado disminuir las diferentes debilidades del enfoque como tal. En este sentido, Cameron (2011) divide las debilidades en dos tipos de barreras, la primera de ellas estudia las diferentes crisis que se circunscriben al investigador, así tenemos que la primera de ellas, la Filosófica, Cultural, Cognitiva y Práctica; se agrupan los elementos propios que se tienen a la hora de iniciar este tipo de enfoques, y que el autor relaciona con el conocimiento del investigador al abordar un objeto con este método.

Figura 3. Métodos Mixtos



Fuente: Burke y Onwuegbuzie (2004).

En segundo lugar, Cameron (2011) aborda el segundo tipo de barreras las inherentes al método y esta son la legitimación de la información, la integración de los enfoques y las políticas de publicación que el investigador debe considerar a la hora de presentar los datos. Este autor concluye que tanto las barreras que generan las crisis del enfoque multimétodo, como las debilidades de enfoque, muestran en el entorno científico que están relacionadas con las capacidades del investigador en el abordaje y en su producto final.

Como se pudo apreciar, los diferentes modelos multimétodos presentados manifiestan necesidades particulares, las cuales están determinadas por la naturaleza misma de los objetivos planteados en la investigación, pero que sin embargo, al considerar las barreras planteadas por Cameron (2011) la solución de la implementación de un diseño mixto para la teorización, sería una elección relevante para el curso del estudio.

En atención a lo anterior, el uso de diferentes tradiciones para fortalecer las debilidades que puedan evidenciarse en determinada investigación, para el caso de este artículo, los autores consideran pertinente el uso del diseño mixto, por cuanto la flexibilidad pragmática del método garantiza que se puede aplicar previa justificación metodológica y extendiendo la profundidad de lo requerido con la re-estructuración de una técnica ya establecida.

ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO, UNA HERRAMIENTA DE INTERPRETACIÓN HERMENÉUTICA

Como elemento sustantivo hasta lo discutido hasta ahora, el Análisis del Discurso para Van Dijk (1999a), además de ser un paradigma enmarcado en el análisis sociocrítico, es una disciplina que se dedica al estudio de la relación que existe entre el lenguaje y el contexto en que este es usado, este uso contextualizado del discurso, que por lo general corresponde a formas socialmente aceptadas, en este sentido, el discurso además de ser un evento lingüístico, es un fenómeno social sujeto a fuerzas sociales.

En esa disciplina, de acuerdo a las aproximaciones de Van Dijk (1999b) y Franquesa (2002) el análisis crítico del discurso se clasifica como una tendencia que se enfoca en las ideologías en el interior de los discursos, en otras palabras, en las ideologías que los sustentan, entendiéndose así como un acercamiento de múltiples disciplinas al estudio del lenguaje, utilizando las contribuciones de la lingüística general, así como la sociolingüística, además de la pragmática, aspectos de la psicología cognitiva, elementos de la inteligencia artificial, esencia del análisis conversacional, discursivo y las teorías sociales.

De esta manera, estos autores coinciden en que el análisis crítico del discurso, es considerado un tipo de investigación analítica, que se aplica sobre el discurso, que se encarga de estudiar en primera instancia el modo en que el abuso del poder sobre la sociedad, el dominio sobre ella y la desigualdad humana son practicados y reproducidos, en ocasiones combatidos, en textos y habla en el contexto social y político.

En tal sentido, Franquesa (2002) describe los principios básicos del análisis crítico del discurso, el primero de ellos expresa que el análisis crítico del discurso trata de problemas sociales; el segundo postulado argumenta que las relaciones de poder son discursivas; un tercer principio establece que el discurso constituye la sociedad y la cultura; el cuarto postula que el discurso hace un trabajo ideológico; un quinto principio define el discurso como histórico; en sexto lugar se postula que el enlace entre el texto y la sociedad es mediato; así mismo, un séptimo principio que argumenta que el análisis del discurso es interpretativo y explicativo; y finalmente, un octavo principio que establece que el discurso es una forma de acción social.

Estos principios del análisis crítico del discurso permiten dimensionar el discurso, estableciendo elementos importantes como el contexto, por lo que se considera como la estructura de aquellas propiedades de la situación social que son relevantes para la producción y la comprensión del discurso.

Reseña Van Dijk (1999a) que el contexto consiste en categorías como la definición global de la situación, su espacio y tiempo, las acciones en curso, los participantes en roles variados, comunicativos, sociales o institucionales, al igual que sus representaciones mentales: objetivos, conocimientos, opiniones, actitudes e ideologías. En tal sentido, controlar el contexto implica controlar una o más de esas categorías, que constituyen grandes aportes a este tipo de investigación ha hecho la psicología cognitiva y las investigaciones sobre la comunicación de masas que han mostrado que influenciar la mente no es un proceso tan directo como las ideas simplificadoras sobre el control a veces sugieren.

Los receptores para este autor, pueden ser bastante autónomos, y por consiguiente variables en su interpretación en el uso del texto y del habla, que son también una función de la clase, género o su cultura; pero, los receptores escasamente aceptarán como entes pasivos las opiniones recibidas o los discursos específicos, dado que la mayor parte de nuestras creencias sobre el mundo las adquirimos a través de discurso.

Por otra parte, Van Dijk (1999b) y Franquesa (2002) reconocen que el contexto se define, en términos de modelos contextuales, ya que no es la situación social que incluye a sus participantes en sí misma la que objetivamente influencia nuestra interpretación del discurso, sino la construcción subjetiva de sus rasgos relevantes en un modelo mental de contexto.

Es así como para Van Dick (1999a), quien refiere que el análisis crítico del discurso se centra en aquellas propiedades de las situaciones sociales, y en sus efectos sobre los modelos preferenciales de contexto, que contribuyen al control ilegítimo de la mente, en general, el control de la situación social por los grupos dominantes puede conducir a modelos de contexto que hacen parecer su discurso como más creíbles, utilizando la eliminación o el desprestigio de fuentes principales o alternativas de información y de opinión.

Por consiguiente, al considerar el lenguaje como discurso y práctica social, interesa analizar las relaciones entre textos, interacciones y contextos; a estas tres dimensiones del discurso se corresponden con tres dimensiones del análisis crítico del discurso, primero la descripción, que establece relaciones entre las propiedades formales del texto; en segundo lugar la interpretación, la cual considera la relación que existe entre el texto y su interacción; y en tercer lugar la explicación, que considera la relación entre interacción y su contexto social.

Finalmente Van Dijk (1999b) y Franquesa (2002) consideran tres tipos de valores, en el estudio del análisis crítico del discurso, uno de ellos es experiencial, otro el relacional y por último el expresivo; el valor experiencial establece la representación de la experiencia del productor del texto con el mundo natural o social, generando una relación entre los contenidos, el conocimiento y las creencias, por su parte el valor relacional presenta las relaciones sociales que se identifican por medio del texto en el discurso; y el valor expresivo representa la evaluación del productor del discurso con relación al aspecto de la realidad con la que se vincula con una característica formal, por lo que tiene que ver con sujetos e identidades sociales.

CATEGORIZACIÓN DE LOS DATOS, UN ACERCAMIENTO AL YO DEL INFORMANTE

Una vez establecidos los fundamentos metodológicos de las principales tradiciones que conforman la propuesta, es importante considerar los elementos que se deben tener en cuenta como conducta de entrada para el abordaje de los datos, son las consideraciones expuestas por De la Cuesta (2003), en las cuales manifiesta la necesidad de investigadores reflexivos, dado que siendo esta una capacidad humana, está presente en las interacciones sociales y es lo que precisamente se hace presente en las investigaciones cualitativas.

Por lo anteriormente expuesto, el interaccionismo simbólico en conjunto con la reflexibilidad hace posible el desarrollo del yo mismo. Estimando De la Cuesta (2003) que el mismo hecho involucra al investigador en la situación en vez de responder de forma automática, aspecto que según la autora genera seres humanos creativos sumado a la prerrogativa que un investigador reflexivo no es aquel que considera el acto investigativo el aplicar simples procedimientos o la prosecución de ordenes teóricas, implica la interpretación la cual es producto de la interacción en el mundo social.

Por otra parte, el proceso de categorización amerita la condición reflexiva del investigador, así mismo González y Cano (2010), plantean que el análisis integral de los datos obtenidos debe estar conformado por el análisis de los datos del contenido o latentes, definido por el proceso de identificación, codificación y categorización de los datos a través del significado subyacente de los ejes principales; el otro análisis es relativo al discurso, en el cual se identifican aquellos juegos del lenguaje producidos en el discurso, así como los marcos que han servido como referencia para la construcción del sentido del dato.

En el mismo orden de ideas, el proceso siguiente corresponde con el de codificación de los datos obtenidos. Esto se realizó a través del análisis oración a oración, descrita por Strauss y Corbin (2002) separándola del resto de la información, en la cual se procedió a la lectura exhaustiva de cada párrafo en busca de palabras o frases significativas para la investigación en curso, de la cual se asociaron términos que la definirán, estas además coincidieron con palabras derivadas de los datos, los cuales representaron las incidencias; a partir de este momento la validación de los datos así como de los códigos e incidentes se formalizaron utilizando la comparación constante y sistemática de cada uno de los códigos y categorías.

Durante esta parte de la categorización, los autores plantean el uso de recursos para describir eventos, circunstancias o perspectivas relativas a las observaciones, se realizan a través del desarrollo de memos, en los cuales la actividad reflexiva del investigador se plasma para plantear un hecho, el cual será utilizado más adelante para facilitar la conceptualización o la contextualización debida en la etapa que proceda.

SUSTENTO FILOSÓFICO DEL SISTEMA CATEGORIAL

La preocupación por identificar aquellos elementos constitutivos del ser ha sido uno de los procesos filosóficos con mayor repercusión en los debates sobre las posturas que defienden determinada doctrina; a este respecto, han sido tres los filósofos quienes han aproximado el develamiento de dichos elementos, circunscritos a sus respectivas corrientes del pensamiento, las cuales a través de sus visiones le otorgan validez al constructo teórico que involucra definir al ser.

A criterio de Palomar (S.F), Aristóteles crea un sistema categorial con el que trató aproximar la esencia del ser, utilizando para ello dos elementos clave, las categorías sustanciales y las accidentales, donde las primeras se recogían la esencia misma del ente al que se refiere, mientras la segunda guarda una estrecha relación con los primeros; esta dinámica categorial según Aristóteles le otorga al ser no solo los principios esenciales de la sustancia a la cual pertenece, sino que además le otorga propiedades que la relacionan con su entorno.

En este mismo orden, Hessen (2010) coincide con este autor planteando que las diez (10) categorías esenciales aristotélicas incorporan los principales elementos que en un momento dado se relacionan con el ser, substancia o esencia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, estado, acción y pasión. Asimismo, este autor refiere que el manifiesto de Aristóteles se basaba en la construcción del sujeto y el predicado considerando que las categorías se estructuraban como una proposición enunciativa.

Por todo esto, Palomar (S.F) conceptualiza las categorías como aquellas modalidades fundamentales que corresponden a un ámbito específico del ente que se estudia, sin embargo, otro de los filósofos que aportó elementos transcendentes al estudio de los sistemas categoriales fue Immanuel Kant, quien desde la óptica del apriorismo y fundamentado en su obra la Critica a la Razón Pura, postuló un sistema particular utilizando los elementos a priori como basamento para caracterizar sus categorías.

Para Kant, era importante que la experiencia ubicara preconcebidamente los determinantes categoriales, es decir los códigos identificadores de cada categoría, asimismo, esta respondía a cada uno de los juicios establecidos en su doctrina por lo cual cada una de ellas era trascendente, lo cual generaba mayor rigidez a la confección del sistema, basamento que a criterio del autor manifestó una limitante a la propuesta del filósofo, a pesar que en esencia la clasificación aristotélica y la kantiana tienen coincidencias ontológicas importantes.

De lo anterior, Hessen (2010) en concordancia con lo expuesto por Palomar (S.F), sustenta la configuración de la tabla de categorías de Kant fundamentada en sus cuatro juicios: el de cantidad, compuesto tanto por la unidad, pluralidad como universalidad; cualidad, relacionado con la realidad, negación y limitación; relación, donde se encuentra substancia-accidente, causa-efecto y la acción recíproca; por último el juicio de modalidad donde se encuentran las categorías de la existencia, posibilidad, así como la necesidad. En este sentido, Kant asegura que la trascendencia ocurre cuando las categorías se transforman desde sus formas puras a las necesarias, hasta alcanzar las subjetivas.

El tercer filósofo era Hegel, quien defendía un sistema de categorías fundamentado en la dialéctica, unificando los criterios esencialistas y trascendentales de los filósofos anteriores, donde lo ontológico del sistema dependía más de la dialéctica y no de las otras posturas filosóficas antes mencionadas, dado que era a través de la dialéctica que el ser asumía un sentido más real. Es importante acotar los argumentos planteados por Palomar (S.F) en sus escritos, quien asegura que a pesar de la postura de este filósofo al tratar de ser integrador, dejaba por fuera importantes elementos substanciales los cuales debilitaban la propuesta.

En este punto, la tabla de categorías Hegeliana, según Hessen (2010) se sustenta en tres fundamentales, el sujeto o ser conocedor de la realidad, la realidad externa al sujeto que es conocida y el conocimiento, como reflejo de la realidad en la cual se desarrolla el sujeto; la dialéctica entonces fluye a través de estas tres categorías en una corriente sustentada en un conocimiento posterior, argumento sustentado por Gadamer (2000).

Por tanto, es menester de cada investigador desarrollar su estudio considerando los postulados doctrinarios de aquella corriente del pensamiento que cubra las especificidades filosóficas que formaran parte del constructo denominado categoría, en vista de la fortaleza conceptual otorgada por esta sistematización categorial, a través de la cual, la aproximación a la realidad vivida es más prolija.

LA CATEGORIZACIÓN COMO PROCESO ELEMENTAL DE LA COMPRENSIÓN SIMBÓLICA

La categorización no es más que la extracción de las unidades mínimas del constructo teórico a formalizar otorgándole a los símbolos una orientación sintagmática, por ello, en la teoría fundamentada se presentan dos, la abierta y la axial.

Según los postulados de Strauss y Corbin (2002), se establece una serie de pasos mediante el cual previa codificación, así como el uso de las capacidades analíticas y reflexivas del investigador, se identificaron los conceptos, considerados estos como los pilares fundamentales de la teoría, a partir de esta se generaron clasificaciones cuyos elementos están circunscritos dentro del contexto investigativo. Ambos sirvieron para realizar diagramas explicativos tanto del fenómeno en estudio como su relación, con lo cual se procedió a la determinación de las categorías, representando los conceptos derivados de estos fenómenos.

Una vez concebidas las categorías, se debes sistematizar utilizando los fundamentos categoriales según los argumentos seleccionados, obteniendo de esta manera, elementos más refinados cuya relación significado-significante se corresponde filosóficamente con la realidad según el autor desarrollador de la tabla, lo que permite iniciar los procesos referidos a la comprensión simbólica, así como a los pasos subsiguientes derivados de la metodología de Strauss y Corbin (2002).

Luego de obtener todo el conjunto de categorías con sus propiedades y dimensiones, la cuales deben ser comparadas continuamente durante su identificación y conceptualización, el método propuesto por Strauss y Corbin (2002) plantea realizar la Categorización Axial, con la cual se procede a la identificación de la variedad de condiciones delimitadas tanto por las acciones e interacciones, así como por las consecuencias asociadas al fenómeno de estudio; bajo estas premisas, se realizó la comparación entre las categorías-subcategorías utilizando el recurso semántico para denotar las relaciones entre ellas, todo esto en búsqueda de las relaciones existente entre las categorías principales.

Es así que el proceso antes mencionado se debe realizar considerando un paradigma, que es definido por estos autores como la perspectiva contextual del investigador con el cual se aborda el fenómeno, para responder así las interrogantes planteadas durante el diseño preliminar del estudio; otro de los elementos a considerar, es la generación de marcos conceptuales, que a manera similar como en la categorización abierta, representa la manera como se relacionan y se activan para cada categoría.

En ese sentido, el uso adecuado de los memos que hasta ahora se han desarrollado es importante, puesto que para los autores representan la guía donde confluyen los aspectos conceptuales y contextuales para la comparación sistemática entre las categorías, subcategorías así como los incidentes presentados; así mismo, plantean continuar con el desarrollo de memos con las mismas premisas anteriores.

Por su parte, es necesario en este punto del desarrollo de la investigación, considerar los aspectos inherentes a la compresión de los símbolos que conforman el sintagma categorial, a este respecto se utilizan las categorías extraídas de las entrevistas; este método se asume considerando que Blúmer (1968) no compartía la sistematización metodológica para la interpretación de la sinergia simbólica, aunque si planteaba una ruta como fundamento indispensable para su comprensión esta se basa en el uso de los principales símbolos a través de los cuales se inicia el proceso de identificación de significantes, significados y la sinergia en sí.

En ese sentido, se utilizan las categorías obtenidas para la interpretación semiótica en sus dos aristas, la semántica tanto social como teórica; en cuanto a la primera se analizan los componentes interpretativos para cada informante, mientras que para la segunda, la significación se obtiene a través de la revisión documental a profundidad; a partir de ellas se procede a comparar la sinergias entre ambas aristas y entre ambos grupos, estableciendo así como interactúan sujeto y símbolo en los entornos estudiados desde una hermenéutica aplicada a las relaciones sujeto-objeto-entorno.

Una vez realizado el proceso de engranaje de las categorías principales, en atención a sus dimensiones y fundamentado en un paradigma general, Strauss y Corbin (2002) sugieren realizar la Codificación Selectiva, donde procede la refinación e integración de la teoría, a través de la saturación generada por la no emergencia de nuevas categorías, ni dimensiones así como propiedades.

Para ello, el investigador debe identificar la categoría central o medular, la cual representa el tema central del estudio, pudiendo señalar para esto la presencia de dos o más posibilidades entre las cuales, mediante el carácter reflexivo del sujeto se obtiene la central, a este respecto los autores plantean seis criterios para la selección de esta categoría.

En primer lugar, esta su relacionó con las demás; segundo, su aparición continua en los datos; el tercero, se consideró la integración de los previos, asintiendo que esta explica el desarrollo de las relaciones entre las categorías; en cuarto lugar, la palabra o frase es lo suficientemente abstracta para permitir su uso en otras áreas sustantivas de la investigación.

Como quinto criterio, Strauss y Corbin (2002) plantean que a medida que se refina y satura la teoría, la profundidad del concepto permite explicar el fenómeno; por último, esta categoría central explica tanto la viabilidad de sus dimensiones como sus mismas propiedades; por tal motivo, se debe cuidar cuando se utilizan más de dos ideas por la posibilidad de tener interferencia en la integración conceptual buscada.

En este punto, el uso adecuado de los memos redactados representan el material de trabajo para esta codificación, especialmente los esquemas y marcos conceptuales derivados de la categorización axial, todos en su conjunto dan origen a los argumentos de la historia, conformado por memos descriptivos donde se identifican los elementos del contexto en los cuales se desarrolla la investigación.

De la misma manera, Strauss y Corbin (2002) estiman la necesidad de realizar diagramas que permitan reproducir el entorno simulando la historia natural del fenómeno abordado, este elemento de análisis visual se enriquece con el uso de los memos hasta ahora colectados con la finalidad de generar un esquema teórico más profundo, en el cual se puede verificar cada uno de los aspectos categorizados, así como sus relaciones, consistencia y lógica interna. Una vez realizado todo este proceso de diagramación y saturación, se completan las categorías con escaso desarrollo o demasiada densidad, que en teoría entorpecería el proceso de teorización que continua a partir de este momento.

TÉCNICA DE TEORIZACIÓN BASADA EN LA MATRIZ CONDICIÓN CONSECUENCIA

Como punto crucial en la investigación social, en lo referente a la generación de un constructo, está la forma de conciliar los datos transformados en códigos, categorías, memos y diagramas, es la parte final del estudio. Este proceso está relacionado ya no al contexto introspectivo del sujeto, ni al interaccionismo que lo generó; el investigador se convierte en un procesador altamente eficaz, donde sus valores, principios, conocimientos previos, así como su estilo de pensamiento se dirigen al descubrimiento de una verdad, esta puede ser la ya conocida, una emergente a raíz de la anterior o una completamente nueva.

Para ellos, Strauss y Corbin (2002) sugieren el uso de dos estrategias elementales para la teorización, la primera a través del desarrollo de una matriz condición-consecuencia asistido por el uso de una segunda, la triangulación teórica, ambas consideradas para la elaboración adecuada de dicha teoría. Para la correcta ejecución de la técnica de teorización, se utilizan los principios dispuestos por los autores, quienes plantean que el investigador debe mantener el mismo tenor reflexivo, así como el ritmo de comparación continua necesario para cada uno de los procesos anteriores, en este caso dirigidos a la identificación de acciones e interacciones con la finalidad de rastrear los cambios que manifiesten durante el análisis especialmente en las condiciones estructurales.

En tal sentido, la creación de una matriz a partir del proceso Condición-Consecuencia está sujeta a su evolución en el tiempo, atendiendo a los elementos dispuestos por los argumentos de estos autores quienes además señalan realizar el análisis considerando los aspectos macros y micros, referenciando para ello la limitación o no del alcance; así como su impacto, generando de la misma forma sendas de conectividad entre los aspectos los cuales conformarán el contexto para la acción-reacción y las contingencias o acontecimientos no previstos produciendo cambios en las condiciones ameritando así mismo respuestas.

Así, una vez cumplido las reflexiones requeridas para el estudio en detalle de la matriz o las matrices derivadas se generan los resúmenes, donde se incluyeron las observaciones referidas a los procesos realizados, así como la interpretación debida al respecto, representando el producto necesario para el avance en la teorización.

Una vez obtenido el conjunto de resúmenes de las matrices Condición/Consecuencia, la información se sometió al proceso de triangulación teórica, la cual fue definida por Denzi (1978) como la comparación de la información considerando el origen de los mismos, pudiendo ser de investigadores, sujetos o teorías diferentes, lo que permitirá obtener contextos más profundo respecto al fenómeno de estudio.

En el caso que ocupa esta investigación, las tres partes que sirvieron para triangular fueron los aportes teóricos de los datos extraídos de los informantes, los conceptos sensibilizadores que brindaron sustento para el abordaje del estudio, así como la experiencia y experticia del investigador, quien utilizando las herramientas del círculo hermenéutico generaron teorías formales, sustantivas o emergentes según los datos procesados y su relación con la realidad.

CREDIBILIDAD, VALIDEZ Y CONFIABILIDAD, ELEMENTOS NECESARIOS PARA APALANCAR LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Desde la antigua Grecia, la importancia de las observaciones era cada vez más notable, lo que generaba fuertes debates acerca del origen de aquello que se observa, unos le otorgaban el poder divino o ideal, mientras otros se ocupaban de la realidad palpable con un origen similar, a partir de ese momento encaminando dos corrientes del pensamiento, idealistas y materialistas.

El trascurrir de la historia ha permitido entonces implicar si lo objetivo y subjetivo tiene valor de poseerlo, cuál sería deviniendo en una fuerte pugna entre la cantidad y la cualidad de lo observado, en el tenor referido a que si no es medible no existe, quedando replegado a un plano no científico. A este respecto, Kant (1993) plantea que tanto la experiencia como la razón coexisten teniendo como base el conocimiento a priori, la cual fue mencionada en apartados anteriores.

De esa manera, lo subjetivo al no poderse medir cuantitativamente no hace posible sus análisis como ciencia, según los connotados filósofos positivistas, sin embargo este autor desde el siglo XIX hace serios planteamientos que le otorgan relevancia a las observaciones y apreciaciones. Sugiere que el hombre valida sus conocimientos a través de la experiencia obtenida mediante su aplicación, permitiendo a partir de ese momento que todo aquello conocido a priori, aplicado y convertido en conocimiento puede sin menoscabo de su origen convertirse en ciencia.

Por tal motivo, al iniciar una investigación de este tipo se considera el dato subjetivo como válido desde el momento en el cual se aplican los criterios de selección de los sujetos clave, quienes por razones de pericia y experticia manifiestan a través de su retórica la verdad referente al fenómeno en estudio.

Otorgarle validez a las observaciones y apreciaciones captadas por el investigador es una discusión que se presenta cuando se evalúan trabajos de investigación bajo el enfoque cualitativo, a este respecto se utilizaron los argumentos de Martínez (2006) quien sostiene que dicha validez se obtiene, si y solo si tanto se observa como se aprecia utilizando la realidad.

Para este autor, límites de la realidad, se corresponde con aquella imagen clara que representa una situación o realidad, constituyendo lo que obedecería a la validez interna del dato, mientras que, la validez externa se obtiene mediante la comparación con otras investigaciones al nivel de aplicaciones del producto a otras situaciones similares.

Por su parte, Bonilla y Rodríguez (1997) consideran la validez como parte integral del proceso general de la investigación cualitativa, lo cual va desde la recolección de la muestra, organización y análisis de los datos. Esto permite la valoración continua de la validez de los mismos de manera permanente y progresiva, tanto de los datos como de sus interpretaciones.

Así mismo, los autores consideran la facilidad con la cual pueden aparecer sesgos lo que reduciría la validez de la información, dentro de estos se destacan tres condiciones, la primera, cuando se interpretan eventos aislados asumiéndolos como patrones generalizables; en segundo lugar, al sobrevalorar la información facilitada por informantes clave con alto estatus en el área investigada; tercero, cuando se asumen como ciertas únicamente las percepciones y explicaciones de informantes atípicos.

Por lo anteriormente expuesto, Bonilla y Rodríguez (1997) plantean diez estrategias que permiten la validación y verificación de los resultados de los estudios cualitativos, la primera de ellas es la verificación de la representatividad, la cual se fundamenta en evitar la generalización sea a través de la selección de informantes, eventos o procesos, los cuales no son representativos de la situación motivo de estudio; de detectarse este sesgo, sugieren ampliar el universo aumentando el número de casos, de no ser posible se debe prescindir del dato.

La segunda estrategia que plantean los autores, se basa en revisar los efectos del investigador. Con este sintagma se refieren a los efectos producidos por el observador en los sujetos de estudio, generando resistencia a la aplicación de la entrevista, por la percepción de los informantes clave sobre este, quienes en última instancia tratarán de distorsionar la información facilitada o no comunicar lo que se solicita; por lo que si se estuviera en presencia de este evento, sugieren la traducción de sentimientos o sensaciones en conceptos que permitan analizar la información y hacer que la perspectiva sea más transparente, también recomiendan para el tratamiento de la información utilizar la triangulación y por ultimo discutir los resultados con la comunidad.

En este orden de ideas, la tercera estrategia planteada por Bonilla y Rodríguez (1997) es la triangulación, por medio de la cual se realiza un contraste de la información obtenida a través de tres técnicas, la primera de ellas es mediante la comparación de datos cualitativos con hallazgos cuantitativos, permitiendo dimensionarlos; el contraste de información de diferentes orígenes, destacando que la divergencia de resultados debe invalidar la información, puesto que significaría la aparición de nuevas categorías; como tercera técnica plantean la comparación de resultados de diferentes observadores, basándose en la validez y confiabilidad que le confiere a la investigación la pluralidad de observadores.

Ponderar la evidencia es la cuarta estrategia planteada por los autores, esta se fundamenta en la calidad de la información colectada, puesto que la misma debe provenir de la aplicación correcta de los criterios de selección de los informantes clave, además las circunstancias para la recolección deben ser las óptimas sugiriendo que se hagan en varias visitas; así mismo agregan los autores la necesidad de aplicar alguna estrategia de validación mientras se recoge el dato.

Como quinta estrategia, sugieren revisar el significado de casos marginales, validando que cada información se corresponda con la línea analítica e interpretativa del estudio, este tipo de casos sin embargo, al recibir el tratamiento adecuado, permite no solo excluirlo del estudio, pudiera también convertirse en una categoría emergente.

Así mismo, Bonilla y Rodríguez (1997) recomiendan una sexta estrategia la cual se fundamenta en la identificación de relaciones espurias o falsas, de esta manera se buscan otras variables que incidan sobre los resultados lo que provocaría asumir informaciones como únicas e irrefutables afectando la codificación y categorización.

La séptima, se basa en replicar hallazgos, sintagma que hace referencia a la confiabilidad del dato a poder replicarse en otras circunstancias similares, lo que garantizaría la pertinencia del dato colectado, para ello se debe tomar en cuenta el uso de categorías descriptivas concretas, el trabajo en equipo, confirmación objetiva de la información, precisar nivel de participación y la posición asumida por el investigador, la identificación clara de los informantes así como la descripción correcta y detalla de la metodología.

En octavo lugar, sugieren contrastar explicaciones utilizando para ello procedimientos, bien sea inductivo explorando otras formas de organizar los datos, o lógico, a través de la generación de nuevas categorías teóricas que buscan su sustentación contrastando con los datos obtenidos; la novena estrategia, es buscar evidencias negativas, las cuales no solo contravengan un resultado claro o consistente; de conseguirse con esta circunstancia, se debe aislar el dato y aplicarle las técnicas descritas hasta el momento.

Por último, la décima estratégica planteada por Bonilla y Rodríguez (1997) es buscar las reacciones de la población estudiada, dado que la mejor validación e insustituible es la evaluación de los resultados y conclusiones por parte de la comunidad intervenida, esto se hace a través de informes de avance con el correspondiente retorno de la información mediante las opiniones, donde estos deben reconocer el problema estudiado.

Por lo anteriormente expuesto, la aceptación de una teoría pasa por una introspección de sus elementos constitutivos los cuales son reconocidos por sus implicaciones simbólicas, culturales, personales e incluso interaccionales; en este sentido, la cientificidad que acompaña la generación de una teoría que emerge de la misma comunidad debe ser validada por los mismos sujetos participes, por ello, para esta investigación se utilizaron los criterios de Martínez (1996) y Klimovsky (1997), quienes plantearon los requisitos de un constructo teórico debe cumplir para ser válido científicamente.

Estos autores coinciden en evaluar las teorías en base a tres fundamentos básicos, el manejo de la tautología en la construcción teorética, en segundo lugar, las contradicciones entre sus argumentos constitutivos y, por último, la capacidad de contrastación de la teoría en sí misma, además de considerar los otros postulados, argumentos, métodos o técnicas al cuales se aproxima. Sin embargo, Martínez (1997) amplía los requisitos incorporando la coherencia interna y externa, donde plantea que debe existir coherencia entre los postulados que la conforman, así como con el campo en el cual se aplica.

Así mismo, Martínez (1997), propone la comprehensión como otro requisito de validación, donde el autor asume que al comprender la base argumentativa, simbólica de los postulados, estos se pueden acercar a la integración de las áreas del conocimiento adquiriendo universalidad, por lo cual su aplicabilidad, valor y utilidad crece. De la misma manera, ocurre para el requisito de la capacidad predictiva, donde el constructo debe ser capaz de predecir eventualidades al cumplirse ciertas condiciones especificadas en él; en este caso, se debe ser observador de los hechos que circundan la teoría; además, plantea la capacidad unificadora, insistiendo en la posibilidad de reunir dominios cognitivos aislados hasta ahora.

Otro de los requisitos es la precisión conceptual y lingüística, en esta parte, la homogeneidad semántica es importante porque el universo del discurso es definido, con lo cual además se minimiza la tautología que Klimovsky (1997) menciona en su investigación; en este mismo orden, Martínez (1997) agrega el requisito de la originalidad, donde el constructo creado debe ser de alto nivel, esto último referenciado en la capacidad de pasar el límite de la condensación de lo conocido y que estimule pensar de manera diferente, capaz de generar nuevos problemas, relaciones, así como de conocimientos.

Es importante acotar, que a pesar de la existencia de originalidad la cual suele otorgar complejidad a la teoría, esta debe poseer como requisito la simplicidad, enunciando la obligación de simplificar el desarrollo sintagmático sin que se pierda la riqueza idiosincrásica. De estos últimos requisitos, se plantea la expresión estética del constructo, aspecto regido por la simplicidad y simetría, con lo cual a pesar de estar en desacuerdo de los hechos que la circundan, se aceptan por su interpretación y observaciones posteriores.

Los últimos cuatro requisitos que plantea Martínez (1997) involucran aspectos ontológicos inherentes a aproximación de la teoría a la práctica, el primero de ellos es el potencial heurístico, donde el mismo constructo sugiere la apertura de nuevas investigaciones debido a los diferentes efectos sobre el conocimiento. El requisito de la aplicación práctica nace de la posibilidad que cualquier teoría a pesar de estar bien concebida falla en su aplicación, por lo cual esta debe visionar efectos en la práctica profesional; el tercero es la contrastabilidad y culmina el instrumento con la expresión estética.

CONSIDERACIONES FINALES

A lo largo de la revisión bibliográfica se han establecido los diferentes fundamentos que deben formar parte de las prerrogativas del diseño de una investigación cualitativa, en este caso para el abordaje de fenómenos en las ciencias sociales, de manera que la dinámica racional necesita técnicas específicas para extraer los esencial del contexto así como del sujeto que vive el fenómeno.

En primer término, es necesario acotar que la posibilidad de abordar el estudio debe ser claramente especificado en la ruta epistémica, denotando en los momentos donde determinada tradición aparecerá así como el propósito de esta en el estudio y sus aportes a la teorización; en segunda instancia, destacar la importancia de la comprensión para el proceso interpretativo, puesto que las implicancias filosóficas involucran la internalización del constructo y la emergencia de otro con mayor especificidad teórica.

Por último, destacar la ventaja del uso de varias tradiciones cualitativas fortalece las condiciones bajo las cuales se trata la información para depurarla y extraer el símbolo de manera adecuada, asimismo, construir categorías con los fundamentos filosóficos que le garanticen a los investigadores que se encuentran frente a un constructo cuya plataforma lo blinda contra inconsistencia propias del subjetivismo.

Por lo anteriormente expuesto, el diseño mixto dispuesto para la teorización manifiesta una posibilidad metodológica para exponer a la triangulación las herramientas para construir teorías relativas al fenómeno abordado, teniendo en cuenta la necesidad de aprovechar los recursos que la sistematización categorial aporta para aproximarse de manera veraz a la realidad del contexto estudiado, lo que sustantivamente se valida con los criterios efectivos de credibilidad y confiabilidad que este tipo de estudios le brinda a la ciencia.

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